Dos chispazos del argentino, en colaboración con un frágil Abbiati, decantan la balanza a favor de un Barça que supo dictar el tempo
Ya no entiende de galones. O mejor dicho, él impone los suyos. Leo Messi volvió a ser determinante en el triunfo del Barça sobre el Atlético, que además del estado de gracia del argentino, tuvo que hacer frente a la exacerbada fragilidad de su defensa y las imprecisiones de Abbiati. En tan sólo cuatro minutos, Messi liquidó al equipo rojiblanco. Los de Aguirre se marcharon de vacío del Camp Nou ante un Barça bien construido desde sus cimientos y que se eleva a pasos agigantados.
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