Publicado el domingo, 17 de febrero de 2008 en Barcelona - 8486 visitas


Zaragoza 1 - FC Barcelona 2

Lionel Messi lleva tiempo sin estar en su nivel, la lesión, el aburguesamiento, un equipo que no lo potencia.

Lionel Messi, la esperanza argentina de emular, aunque más no sea en el disparate comparativo, a Diego Armando Maradona, no es el mismo. Después de un inicio liguero fulgurante, una inoportuna aunque leve lesión, le quitó el ritmo de progresión galáctica al que apuntaba.

Aún tomando el infortunio muscular como un factor más, aunque no decisivo, de su bajo estado de forma futbolística, creo que, además, podemos reconocer otras sospechas, imaginadas desde fuera, como para encarar esta discusión.

El único jugador en la historia del fútbol que él solo potenciaba el grupo, era el mencionado Maradona, todos los demás, y en todas las circunstancias posibles, son proyectados por un grupo fuerte, cohesionado y bien entrenado táctica y técnicamente.

El Nápoles de Diego, el primero digo, era un bosque de pinos vestidos de celeste, al que el 10 inventó como una escuadra ganadora. El Barça, no ya el del doblete nacional y europeo, sino éste que gana como lo hace en Zaragoza, es aun mediocre, una plantilla de ensueño con respecto al primer ejemplo.

En ese contexto, en el que Messi asomaba como el crack que es en medio de un conjunto agraciado por su frescura y estilo ofensivo, creció hasta la desmedida comparación que implantaron aquellos a los que el disco duro y la vista les jugó un resbalón intelectual.

Si analizamos el Barcelona de hoy, el que a duras penas –de sus rivales, sobretodo- saca los puntos con fórceps, podemos conjeturar que no sólo falla el individuo sino también el sistema, la forma de entrenar y las hecatombes de un grupo que, cuando todos pensábamos que iniciaba un ciclo, lo estaba terminando, como recordaba Jorge Valdano.

Si un entrenador, muy bueno en este caso, por muchos aspectos que es innecesario recalcar ahora, como Frank Rijkaard, no cambia en la victoria, cuando lo haga en la derrota, en un club como el catalán, en donde ganar es un dogma, será tarde.

Y no hablo de cambiar jugadores, que también, o sistemas, que dado el caso es imprescindible en un mismo partido, porque los rivales, juegan, sino la dinámica de entrenamientos y dinámicas grupales.

Psicológicamente es sabido que un equipo de profesionales, cuando se cumple el objetivo, comienza a disociarse. Por ello es que en momentos donde los laureles ahogan, hay que empezar de nuevo, haciendo hincapié en lideratos positivos y en calidades futbolísticas.

La rutina, el aburguesamiento, el mismo modo de preparar los partidos y la falta de resultados, son los condimentos predilectos del fracaso. ¿Podemos hablar de fracaso en un equipo que va segundo en Liga y mantiene sus opciones en Champions y Copa?

Desde el punto de vista estadístico no, pero en el fútbol mandan más las sensaciones y el estado de ánimo, que la absurda labor de un telonero contando los pases bien dados o al rival. Las estadísticas no diferencian el riesgo y el azar, de la horizontalidad vulgar, así pues, yo pienso que el Barça sí fracasa.

Porque el acierto viene precedido de un juego fluido, vertiginoso y eficaz, como alas necesarias para que la aventura concrete su ambición. He ahí donde el Barça perdió primero a Ronaldinho -está volviendo- y ahora a Messi, sin visos de presencia.

El argentino está apático, confuso, beligerante consigo mismo y aburrido. No parece recomendable para un chico de 20 años este cóctel de desengaño. El equipo es horizontal, él se retraza, un día por el medio, otro por banda y el conjunto se hunde en la mediocridad de los intentos de Giovanni dos Santos que, por su parecido en la cabellera, quisieron sacarse otro Ronaldinho de la galera de las fantasías.



La Pulga debe volver a ser el que será, un grande del fútbol mundial, un jugador decisivo en los últimos metros y dejar las tristezas para otros. Si él no está, aunque ateos, nos falta el alma y sin alma, somos nada.

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Via | goal.com - Ivar Matusevich
Tags : Messi | Pulga | Ronaldinho | Maradona | Giovanni dos santos | Henry | Frank Rijkaard | Zaragoza | FC Barcelona


Publicado el sábado, 25 de agosto de 2007 en El Jugador - 73446 visitas

A punto de iniciar su cuarta campaña con el Barça, Leo está llamado a ser el jugador decisivo

Tras maravillar con sus goles, el argentino debe confirmar su candidatura al Balón de Oro

Dos años después de que colocara su nombre en el panorama futbolístico europeo con una brillante actuación en el Gamper ante la Juve (exactamente tal día como ayer, pero del 2005), Leo Messi está llamado a ser el jugador determinante de la Liga que hoy alza el telón. Pese a que sólo tiene 20 años, su nombre figura ya entre los candidatos al Balón de Oro tras maravillar al mundo entero con goles de auténtico genio, varios de ellos emulando al mismísimo Diego Armando Maradona. La última muestra del impresionante repertorio goleador la ofreció la semana pasada ante el Bayern de Múnich. Con una espectacular volea le dio la victoria al Barça en el partido que significaba su reaparición tras sus vacaciones.

Leyendas como Maradona, Platini, Capello, Valdano, Beckenbauer o Ronaldinho se han rendido a su calidad. Los últimos elogios a Leo han llegado de su compañero Thierry Henry y su técnico, Frank Rijkaard.

Dentro de diez años podré decir que jugué con Messi

afirmó el francés a El País, dando muestras de que el argentino está llamado a entrar en el club de los elegidos. Rijkaard, en una entrevista concedida ayer a Mundo Deportivo, trató de restarle presión consciente de que todos los focos apuntan a Leo, aunque también acabó por rendirse a las dotes futbolísticas de su pupilo.

Merece estar entre los candidatos al Balón de Oro. Hay varios y él es uno. Messi es Messi, un gran jugador, ya ha demostrado tantas cosas... Espero aprovechar todo esa calidad en el campo", explicó el técnico azulgrana sobre el Pulga



Igual de agradecido que inalterable a tantos halagos, Leo Messi sólo tiene en mente que llegue la hora del partido de mañana en Santander que abrirá la temporada oficial del campeonato para el Barça.

Ya tenía ganas de que llegara este momento para empezar a competir

afirmó ayer a MD, expectante por el estreno ante el Racing.

Aunque le gustan los retos como a nadie, la principal obsesión del delantero argentino es que no se repita una campaña como la 2006-2007 a nivel colectivo.

Quiero sacarme la espina de la temporada pasada

explicó el internacional albiceleste, después de que, pese de sus grandes partidos, no logró ganar ningún título de los cinco importantes a los que aspiraba con el Barça ni la Copa América con Argentina.

Fijo en el once de Rijkaard
Salvo que Frank Rijkaard cambie de opinión a última hora, Leo Messi tiene reservada una de las tres plazas de la delantera para medirse al Racing de Santander mañana en el debut del Barça en la Liga. A pesar de incorporarse más tarde que el resto de sus compañeros, el argentino ya demostró en Múnich que está en plena forma

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