Publicado el domingo, 10 de febrero de 2008 en Barcelona - 13854 visitas


Messi no marca un gol desde el 24 de noviembre

El Barça no ve puerta. Y uno de sus máximos exponentes es Messi. El argentino fue Pichichi en las primeras jornadas de Liga viendo puerta con suma facilidad. Pero se quedó clavado en la jornada trece.

Rijkaard se aferró al argentino para paliar el gran mal del Barcelona, la falta de gol. Hay que tener en cuenta que el equipo llegaba al Sánchez Pizjuán con el bagaje más pobre de los últimos tiempos, cuatro goles en cinco partidos, y que Messi es actualmente el futbolista que más en forma está de la plantilla culé. Pero parece haberse contagiado de la falta de acierto del resto de sus compañeros. El atacante no celebra un tanto desde el pasado 24 de noviembre, cuando le marcó al Recreativo. Desde entonces son dos meses y medio sin anotar.

Sin Etoo, sin Bojan, con Ronaldinho en el banquillo la primera parte y con un montón de bajas, Rijkaard se vio obligado a configurar un once con muchos cambios y una variación táctica significativa. Cuando lo más normal parecía que iba a ser una tripleta atacante con Messi, Henry e Iniesta, el técnico decidió alinear a Giovanni a pesar de su jet-lag, lo que obligó a Messi a jugar como delantero centro para que el mexicano ocupara su posición natural y Henry pudiera actuar por la izquierda, que es donde más está rindiendo.

La demarcación de Messi provocó también una falta de entendimiento con Henry, ya que muchas veces los dos se encontraban en el centro del ataque culé. Las habituales permutaciones de posición entre los delanteros barcelonistas no se produjo y Giovanni no se separó de la banda derecha.

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