
El delantero tiene ante sí un mes muy duro de trabajo con el fin de regresar a Barcelona a punto de recibir el alta. El objetivo prioritario del jugador y de los servicios médicos es llegar a tiempo para jugar la Champions.
Leo Messi está a las puertas de iniciar la segunda fase de su recuperación tras haber abandonado ya definitivamente las muletas. La llegada del recuperador del Barcelona, Juanjo Brau, mañana a Argentina significará la ascensión de unos peldaños en el ritmo de trabajo. Desde que llegó a su país, Leo se ha limitado a seguir una serie de ejercicios que le diseñó el recuperador del club para que no perdiera el tiempo durante las vacaciones. Hay que recordar que Messi aterrizó en Buenos Aires el pasado 22 de diciembre, por lo que lleva ya trece días junto a su familia en la localidad de Arroyo Seco, muy próxima a Rosario. Durante estos días, Messi ha estado arropado por toda su familia y disfrutando con los suyos de las fiestas navideñas.
Sin embargo, la hora de la verdad está a punto de llegar para Messi. Con la aparición de Juanjo Brau en escena, el proceso de recuperación experimentará un incremento notable del ritmo de trabajo. Brau ya tiene planificada toda una serie de tablas de ejercicios, con el fin de que Messi llegue a Barcelona a principios de febrero con los deberes hechos y a las puertas de ponerse en manos del preparador físico azulgrana Paco Seirul.lo.
El objetivo prioritario que se han autoimpuesto tanto el jugador como los servicios médicos es que el delantero argentino pueda participar en plenas condiciones en la eliminatoria de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Liverpool. Eso quiere decir que aún tienen prácticamente un mes y medio para lograr esta meta, puesto que el primer partido en el Camp Nou se jugará el 21 de febrero.
Brau iniciará esta segunda fase con la idea clara de acondicionar perfectamente la rotura del quinto metatarsiano del pie izquierdo, así como también reforzar los músculos que han podido quedar un tanto mermados por la falta de actividad física. Hay que recordar que Messi se lesionó el pasado 2 de noviembre en el Camp Nou ante el Zaragoza, doce días después era operado y se le pronosticaba unos tres meses de baja. En el primer mes estuvo con la pierna totalmente inmovilizada y se ayudaba con dos muletas para moverse.
A partir de ahora el delantero argentino iniciará un trabajo escalonado que empezará con la recuperación en piscina, para posteriormente pasar por el gimnasio y, en última instancia, en el campo donde empezará a trotar y hacer saltos. El orden siempre será primero piscina y luego los otros ejercicios para reducir el impacto. Eso quiere decir que si, por ejemplo, realiza saltos en la piscina, posteriormentente haría el mismo ejercicio en el campo, pero nunca en el orden inverso. Poco a poco las cargas de trabajo y la intensidad del mismo se irá incrementando para acondicionar el pie.
Esta segunda fase durará aproximadamente un mes. Después, Messi y el recuperador físico regresarán a Barcelona para acabar de ultimar su rehabilitación ya en el Camp Nou.
Primero, con los preparadores físicos, que marcarán el regreso del jugador a los entrenamientos con el primer equipo. En principio, la idea es que Messi vuelva a mediados de febrero con sus compañeros, por lo que aún tendrá casi una semana para coger el ritmo de competición y así poder entrar en la convocatoria para el partido de ida en el Camp Nou ante el Liverpool. Al menos para estar en el banquillo y salir en la segunda parte si se necesita un revulsivo. No hay duda de que sería el mejor regalo para Rijkaard.