Contra el Valencia se convirtió en centenario y volvió a ser uno de los destacados del equipo de Rijkaard. Leo piensa que la plantilla tiene recorrido
El futbolista argentino va a por todas. No se conforma con poco. Vamos, igualito que cuando está en el campo y encara a un defensa rival con su particular destreza y descaro. Leo Messi cree firmemente que este equipo puede ganar los tres títulos que hay en juego y asaltar el estadio que se le ponga por delante si se mantiene leal a su filosofía de juego. Es decir, si sale al terreno de juego sin dudas ni titubeos. Se avecinan una serie de partidos muy importantes y lo mejor será mantener la serenidad sin cometer errores que se puedan pagar muy caros en los momentos decisivos. "Tal y como estamos jugando últimamente podemos ganar en cualquier campo. Ahora dependemos de nosotros mismos y si no podemos conseguir el liderato esta semana lo intentaremos en la siguiente. Lo más importante es que estamos jugando todos los partidos a un gran nivel y que el equipo está más unido que nunca", declaró el crack argentino ayer por la mañana tras empatar con sudor y lágrimas contra el Valencia en la ida de las semifinales de la Copa del Rey.
Messi lamentó profundamente que no se pudiera doblegar al equipo de Ronald Koeman que se cerró atrás durante los noventa minutos tratando de mantener el único tanto marcado por el "Guaje" Villa. "Por una parte me quedé bien porque empatamos pero por otra mal porque no tuvimos demasiada suerte de cara a la portería rival y eso que lo intentamos. Cuando uno ve que se crean tantas ocasiones de gol que no se llegan a concretar no se queda satisfecho", reveló exigente consigo mismo y con el propio equipo que mereció sacar más beneficio de dicho partido. Leo sabe muy bien que se encara la recta final de una temporada que no debería acabar como la anterior y que la concentración tiene que ser máxima sin perder el mundo de vista en unos momentos en los que la euforia del entorno puede ser contraproducente. "Ahora viene lo más difícil. Cada partido, en cualquiera de las tres competiciones en las que estamos, es una final. No te puedes despistar ni un minuto porque si lo haces te puedes quedar descolgado del resto", avisa prudente de lo mal que se podrían poner las cosas si los resultados positivos que se han cosechado en las últimas semanas se acaban esfumando.
Y eso que ayer tenía que ser un día especial para el argentino tras haberse convertido en centenario. Pero fiel a su carácter reservado y apocado Leo Messi tampoco estaba para muchas celebraciones. La única, que el equipo tiene esperanzas de vida en la Copa tras el zapatazo de Xavi Hernández pero poco más. Él es así y nadie ni nada parece que lo vaya a cambiar. Después de jugar su partido oficial número cien con el Barça el argentino se entrenó en el gimnasio junto a los lesionados, ofreció una breve rueda de prensa, posó para los medios de comunicación y se fue a casa. Ni más, ni menos.
Leo lo tenía claro
No es un partido que tenga un significado especial. Para mí es un partido más y no sentí nada especial al jugarlo
Indicaba humilde ayer por la mañana con su tímido tono de voz mientras posaba para las cámaras de SPORT. El "Pulga" ha crecido como futbolista y como persona desde que debutara oficialmente en el Lluís Companys un 16 de octubre de 2004. Desde ese día ha mejorado su fútbol pero no ha variado ni un ápice su particular forma de ver las cosas.
Acerca el partido de mañana contra los pupilos de Aguirre destacó la figura de su amigo y compatriota el Kun Agüero y negó que vaya a ser tan fácil como el 0-6 de la temporada pasada.
El encuentro contra el Atlético no será como el del año pasado
Sobre la hipotética mano de Samuel Eto"o en la acción que supuso el gol del Barça Leo Messi se limitó a decir que fue
"sin querer".