EL CRACK DEL BARÇA IMPRESIONA POR SU TALENTO
"Era chiquito y tímido, pero cuando jugaba era imparable, ¡era una pulga!", recuerda Aparicio, el hombre que bautizó a la hoy estrella del fútbol
Dícese de la pulga de un parásito presente en el hombre y otros animales de sangre caliente que fue originariamente parásita del zorro. De ahí, del zorro, la pulga que nos ocupa se impregnó de su astucia y de su velocidad. La pulga común apenas supera los tres milímetros de longitud. La pulga argentina tampoco destaca por su envergadura, aunque con un balón en los pies se convierte en la más grande, en la más veloz, en la más imprevisible, en un auténtico "diablo" como le bautizó el ex entrenador del Madrid Fabio Capello. Pero no, ni es un diablo ni es Maradona. Es Leo Messi, esa pulga atómica que está maravillando al planeta fútbol aunque a muchos su explosión como futbolista no les ha cogido por sorpresa. Ya lo esperaba hace tiempo Salvador Aparicio, el descubridor del delantero argentino y el hombre que un día le bautizó con el nombre de la pulga. ¿Por qué?
"Hace muchos años, creo recordar que Leo tenía cuatro o cinco años, yo estaba armando un equipo de la categoría 86 del club Grandoli y me faltaba un niño. Entonces vi a un chaval que estaba chutando contra una pared de la tribuna, junto al campito de juego. Era pequeño, chiquito, un año menor, y pensé: ¡es una Pulga!. Era inquieto, y a pesar de que ya se veía que era tímido, en cuanto entraba en las canchas nadie lo podía parar. Cuando le di la ropa (camiseta y short), le quedaba un poco grande; sí, era una pulguita...". La descripción de Salvador Aparicio, el descubridor de Lionel Messi en Rosario, cuadra perfectamente con el apodo que se instaló en los medios de comunicación argentinos, cuando comenzaron a llamarle La Pulga tras sus primeras apariciones en la Liga española. Sí, en cuanto Frank Rijkaard le soltó Messi se convirtió en el peor martirio para los defensas, ya sea Vieira o el propio Milito, su nuevo compañero de fatigas.
Olvidada ya la operación en el pie que le mantuvo parado esta temporada, Messi ha cuajado un final de curso excepcional.
Avisó con tres goles al Real Madrid y a partir de ahí no ha parado. Del antológico gol ante el Getafe a la mano de Dios que hizo creer que Maradona había vuelto. No, no era el pelusa, pero para gloria de la albiceleste el heredero era argentino. En la recta final del curso Messi ha brillado con el Barcelona y también se ha consagrado definitivamente con su selección donde el técnico, Alfio Basile, es el primero de sus admiradores.
Basile, rendido a su talento
Después del extraordinario gol que el menudo delantero argentino marcó ante México, el seleccionador argentino no pudo más que decir que tras la acción "había que cerrar el estadio". "Sólo los genios hacen eso", dijo el entrenador, que después del tanto del futbolista del Barcelona levantó los brazos, aplaudió y soltó una risa de satisfacción por la resolución de la jugada a cargo de La pulga a los 60 minutos de juego. "no se puede creer" dijo Basile elogiando la vaselina.
Basile sabe que tiene la suerte de poder contar en su escuadra con un jugador diferente, imprevisible, de talento único, pero también son muy conscientes de ello sus compañeros en la albiceleste, que protegen sobremanera al que es uno de los benjamines de la selección. "Lo que hizo Messi es admirable. No tuvo muchos chances claras de marcar, pero la primera pelota que tuvo fue un golazo precioso", aseguró Tévez, futurible del Manchester United. Mascherano coincidió: "Fue una genialidad de esas a las que nos tiene acostumbrados. Ya no me sorprende nada de él. Es extraordinario". Y también Cambiasso: "Fue un gol precioso". Y Heinze no pudo ni calificar el gol "No hay palabras para describir el gol de Messi".